Es el sector más inhóspito, sometido a la fuerza de los vientos, del agua y del hielo. Son frecuentes los riscos de cuarcita, que albergan colonias de aves rapaces —águila real, buitre leonado, alimoche...— y a la reina de estos valles: la cigüeña negra. Por estos valores tan frágiles es zona de reserva dentro del Parque Natural.
Viven en este ambiente algunas plantas rupícolas y los árboles se convierten en verdaderos bonsáis. Las cabras monteses son las estrellas equilibristas de los peñascos, y aves como el roquero rojo aparecen casi en exclusiva en estas zonas altas.