Las gentes del neolítico final eligieron lugares recónditos de la sierra para dejar su arte, que posiblemente tuviera mucho que ver con la religión. Su estilo era esquemático y son abundantes sobre todo las digitaciones o trazos de dedos.
Nuestro municipio es uno de los que más pinturas conservan en la Sierra de Francia, y ésta a su vez es uno de los principales focos de este arte en la península Ibérica.